CICLO: Una experiencia sintética

packaging | 2023

Este proyecto parte de una experiencia personal: la sobredosis por éxtasis que sufrió un amigo cercano. A partir de ese hecho, quise reflexionar sobre la adicción, la presión social y la falsa idea de felicidad que generan las drogas sintéticas. Me interesaba representar ese viaje de altibajos que vive una persona adicta: el subidón químico seguido de una caída inevitable. Decidí materializar ese concepto en un diseño de packaging que hablara de las drogas sin nombrarlas directamente, utilizando un lenguaje ambiguo que mezcla la idea del “viaje” literal con el “viaje” inducido por las sustancias. Así nació Ciclo, una marca ficticia que representa el bucle interminable de la adicción. El logotipo se puede leer en ambas direcciones, simbolizando la repetición constante entre el ascenso y el descenso. El proyecto se compone de dos packs de experiencias: “Subidón hacia el pico más alto” y “Descenso hacia la cueva más oscura”. Ambos representan las dos caras del mismo proceso. Son cajas telescópicas que se abren de forma deslizante, inspiradas en un diseño de Burgopack para Revolut. Cada pack contiene un sobre con una tarjeta que presenta la “experiencia” y refuerza el juego de doble sentido entre el mundo del viaje y el de las drogas. Las dos cajas se unen mediante una faja común, para expresar que el alto no puede existir sin el bajo. La versión alta utiliza colores vibrantes, neones y contrastes propios de la estética rave, mientras que la versión baja recurre a tonos apagados y oscuros que evocan la depresión posterior al consumo. En la gráfica, la caja del subidón muestra una montaña, y la del descenso una cueva. Ambas imágenes se tiñen con gradientes que distorsionan la realidad, como si estuvieran vistas bajo los efectos de una sustancia. Sobre estas imágenes tracé una línea que asciende o desciende, inspirada en los monitores de frecuencia cardíaca, para vincular visualmente la vida, la muerte y el pulso inestable del adicto. En la parte inferior de cada envase añadí una descripción comercial con doble lectura y una sección de precauciones que revela, de forma cruda, los efectos reales de las drogas. En el interior, las tarjetas llevan nombres como “píldora de éxtasis” o “inyección de penumbra”, expresando directamente lo que hasta entonces se insinuaba. Quise que el recorrido por el envase fuera una experiencia en sí misma: cuanto más se avanza en él, más explícito se vuelve el mensaje, igual que en la adicción, donde el juego inicial termina revelando su cara más oscura.